martes, 21 de mayo de 2013

MRS BROWN

John Brown era un escocés de origen humilde que nació en Aberdeenshire en 1826 y murió en el castillo de Windsor en 1883. Fue criado de la reina Victoria de Inglaterra, primero en su residencia escocesa de Balmoral, pero más tarde en cada una de las residencias reales, dondequiera que Victoria se alojase. La extraña relación que mantenía con la soberana llamó la atención en su momento e hizo correr ríos de tinta más tarde. Incluso fue el origen, en 1997 de la película "Su Majestad Mrs Brown". El título hace alusión al rumor de que entre ellos no solo hubo una relación amorosa, bien fuese platónica o con sexo incluido, sino que llegaron a contraer matrimonio e incluso a tener hijos. No hay pruebas fehacientes, aunque si ciertos testimonios que no han llegado nunca demasiado lejos. El doctor Michael McDonald, conservador del museo escocés de Perthshire, afirma el hecho del matrimonio basándose en la confesión en su lecho de muerte del ministro religioso que ofició la boda. Y un historiador, el duque de Norwich, cuenta que otro colega amigo suyo, Sir Steven Runciman, encontró la prueba en forma de certificado de matrimonio de la reina, pero cuando lo comunicó a la reina madre Isabel, madre de Isabel II, ésta lo destruyó ante sus propios ojos. Sea como fuere, lo que resulta innegable es que Victoria es una mujer que necesita de la mano masculina que la guíe, y la tiene en el príncipe Alberto, que la deja viuda a los 42 años. A partir de ese momento, esa fuerza masculina que le sirve de norte y de sostén la busca en su criado escocés, que escandaliza a la corte hablando de "la reina y yo" o dirigiéndose a ella en tono brusco y confianzudo como "mujer". Era quien cuidaba de su caballo y la acompañaba en todas las cacerías y excursiones, además de prepararle diariamente el té, aderezado con un generoso chorro de whisky. Incluso se atrevía a pegarle cachetes a los hijos de la reina cuando se portaban mal. Su dormitorio estaba contiguo al de Victoria y él tomaba decisiones que atañían a la vida cotidiana de la reina. A su muerte ella habla en su diario de una tremenda aflicción. Hay cartas de la reina a su criado con frases cariñosas y en el diario de Victoria se mencionan sus supuestas virtudes repetidamente.

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