domingo, 21 de abril de 2013

CLARA PETACCI

Nació en Roma en 1912, de una buena y acaudalada familia que la llamaba cariñosamente Claretta. Desde muy joven siente gran admiración por el Duce y empapela su cuarto con sus retratos. Cuando cuenta tan solo veinte años consigue una entrevista para conocerle. Aunque ella se casaría con el teniente Ricardo Federici y Mussolini tenía cinco hijos con su esposa Rachele, ello no les impidió convertirse en amantes. El Duce nunca dejaría formalmente a su esposa pero ella se divorció de su marido en 1936. Su amante la instala en una lujosa villa conocida como Camiluccia, en donde la visita frecuentemente. Parece ser que Clara le quiso de manera auténtica y sincera, y lo demuestra cuando en 1945 intenta huir con él a Suiza. Son detenidos por una patrulla de partisanos que les reconocen y aunque a ella se le da la oportunidad de escapar, se niega. Desea correr la misma suerte que el dictador al que ha consagrado su vida. Son ejecutados y sus cuerpos exihibidos ante el pueblo, colgados cabeza abajo. Estaba tan obsesionada con Ben, como llamaba a su amante en la intimidad, que escribía un diario exhaustivo donde dejaba plasmadas todas las frases que su amante le dedicaba. Antes de huir le deja el manuscrito a su amiga la baronesa Renia Cervis, que lo entierra en el jardín de su casa de Brescia, hasta que en 1950 es descubierto por una patrulla de carabinieri.

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